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Duodécimo Viaje |
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Viaje 12o.
Las
Granadas "El Comicampamento".
| Si se tuviera que dar un premio al viaje más divertido de todos los tiempos, este primer y único campamento de HAGEDIS sería el ganador indiscutible. Después del viaje a Numérida habían tenido una gran sequía de personajes, hasta que llegó la época de las vacas gordas. Pero detengámonos un poco y hagamos un relato de la preparación para ese viaje, que no fue como uno más. Pues al hacer la lista de las cosas, Sir Joss Warrior quería a fuerza comprar un par de palas, Luisinsesos quería llevar dos ollas, una para cocinar toda la comida y otra exclusivamente para los frijoles. También quería llevar al oso Barney, al cual desapareció de la misma forma en que lo apareció. Sir Ajab había invitado al gran Baruc a su primer viaje de HAGEDIS y en la ceremonia de la compra de los boletos, este descubrió al mitológico parederonte. Su Graciosa Empresarialidad el Adelantado don David Anaya de Gogol®, se compró todo nuevo para tan ilustre viaje. A manera de entrenamiento: Sir Ajab, Sir Azul, Sir Pax y Sir Joss Warrior hicieron una caminata de un solo día a un bosque de Trincardia Sisempina, pero esa es otra historia, y tendrá que ser contada en otra ocasión. |
Despues
de muchos preparativos y expectación, la mañana del sábado
26 de angosto llegó, y con ella
la gran aventura que vivieron los caballeros lagarto. Lo primero que aconteció
fué que su Graciosa
Pusilanimidad, llegó al
Cotton Club a lavar su
mochila, ignorante (como suele ser él), de que habría de regresar
más mugrosa por haber estado mojada. La hora de reunión eran las
7:00 de la mañana, pues el autobus partía, con o sin ellos, a las
7:30. Todos estaban allí menos, Sir Ajab, así que
Luisinsesos pidió que
alguien le ayudara a desatar su cuerda. Como ya todos los presentes conocían
sus habilidades, nadie se ofreció a ayudarle, excepto el gran Baruc que
no sabía lo que hacía. Mientras él detenía la
cuerda, su pusilanimidad la extendía a todo lo largo del
santiamén del sur,
mientras Baruc pensaba ¿Cómo me fuí a meter en esto?,
el gran Baruc había sido víctima incidental de su novatada. Pues
Luisinsesos que no tenía mochila ni sleeping bag, envolvió todas
sus pertenencias, en las dos cobijas que llevaba para taparse y las enredó
con la cuerda de 40 metros que desenredó el Baruc. Mientras esto sucedía,
Gogol® hacía los ultimos
preparativos de su flamante mochila de astronauta, ya que por fuera tenía
empotrada una grabadora en la parte inferior de la mochila, su sleeping bag, un
balón de futból, unas raquetas de rackbol, un baño portátil
y una de las dos ollas que quería llevar Luisinsesos.
| Finalmente llegó Sir Ajab al santiamén, y todos partieron con rumbo a Petrosilvania, realizandose antes, una escala técnica en Cuernavacañonia, donde un Cazo, tuvo a mal, aposentarse en el lugar de Sir Joss Warrior, cuando este llegó, lo hizo carnitas y lo envió muy lejos, al fondo del autobús. Pues el caso era, que el Cazo se había equivocado. Salvo este extraño incidente, todos llegaron con bien a su destino. | ![]() |
Pero aún faltaban muchas cosas por suceder en ese el único
campamento de los caballeros lagarto. Lo primero que sucedió, fué
que al bajar el equipaje que habían dejado en la parte posterior del
autobús, el hombre encargado de bajarlo jalaba este con un largo gancho
diciendo:
-Una mochila Azul... y
Sir Azul tomó su mochila
-Una mochila de astronauta... y Gogol®, tomó la suya.
- A ver aquí va una piojosa... y maldiciendo entre dientes
Luisinsesos tomó su mochila, la cual sería conocida como 'La
piojosa'.
Después
emprendieron la marcha por los empinados caminos de Plata y Piedra del lugar,
ascendiendo por la calle que tiene la línea que divide a los pobres
de los ricos, pues del lado derecho de esta línea solo caminaba Gogol®,
y del otro, los mortales. La flamante mochila de su graciosa empresarialidad,
además de traer todo lo antes mencionado en su exterior, en su interior
traía: una botella de refresco de 2 litros, llena de azúcar, un
poncho vinil, seis veladoras de vela, un frasco de 2 kilos de salsa catsup (la
sagrada salsa Gogol®), diez bolsas de plástico, algo de ropa, las
pelotas para jugar rackbol, un cuchillo de buzo (marca tiburón), una
botella de 1 litro de alcohol de 96°, ocho pilas con capacidad para
tocar 72 horas continuas un cassette de Emanuel y uno en contra de la drogadicción.
Pero lo más importante de todo su equipo era su portafolios modelo
campamento, en el cual llevaba varios contratos del
Hotel Club las Naves de
Estigmia, pues para Su
Empresarialidad, cualquier lugar es bueno para hacer negocios. Mientras que la
modesta piojosa tenía utensilios no menos valiosos y completamente
necesarios para un campamento: Los famosos 40 metros de cuerda, que estaban
atados alrededor de la piojosa, dos tubos de crema para eliminar barros y
espinillas (Clearasil), tres pares de calcetines, tres trajes de baño
(uno para cada día), un peine, un cepillo, una botella de spray, un
escurridor de trastes, un botiquín metalico que nadie quería
cargar y que solo tenía una caja de curitas, un Guardaaguas (como llamaba
Su Pusilanimidad al impermeable) que nunca apareció, un paraguas, tres
camisetas, dos pantalones y ni un solo par de zapatos extra, todo ello
ingeniosamente dispuesto (dispuesto a perderse como se verá mas adelante)
en tres cobijas que formaban 'La piojosa', por ello es que en
Petrosilvania está la línea que divide a los ricos de los pobres.
Ya
van en busca de los víveres y llegan a
Bagdad en donde Su Alteza Serenísima,
el Adelantado Don David Anaya de Gogol®, le pregunta a Sir Azul, su primo:
- ¿Cómo dices que se llama este lugar?
-Bagdad
-¿Bagdag?
- No, Bagdad.
- Por eso, Bagdag...
Sí Bagdag, replico Sir Azul dándose por vencido, y prosiguó
su camino. Detras de él, iba Gogol© con su siempre altivo porte,
quien con su raquetas de rackbol se iba quedando con las naranjas y las frutas
de los puestos, las cuales Sir Ajab y
Sir Yorgue le iban quitando,
por lo que decidieron, mejor volverse a la plaza dejar allí las cosas, y
sólo enviar una comitiva, con los más hábiles compradores.
Una
vez con todo listo, parten con rumbo a un pueblo cercano de cuyo nombre no puedo
acordarme, no sin que antes, ver como Gogol, se sirve de un par de ellos como
lacayos para subirle su mochila al lomo. Cuando su corcél literio pasa
por ellos, el chofer al ver la espacial maleta de Gogol© dice: "Eso no
va a caber". Con una mirada de "¿Cómo chingados no?",
Don David la hace caber, realizando uno más de su portentos, por los
cuales se le ha dado la calidad de Dios
Metaforopolitano. En su corcél
literio, van solamnete ellos ocho y un huevón y fino amigo, del cual Su
Empresarialidad no tardó en deshacerse, pues suyo es el derecho de dar y
quitar la vida, cobrando, claro está, unos módicos intereses.
Arriban a su destino, desde donde han de iniciar una gran marcha con todas sus
cosas a cuestas, entre ellas, las dos tiendas de campaña.
Como aun está lejos el lugar al que han de llegar, comienzan a caminar por el sendero que lleva hasta la cascada que era su destino final y que aún estaba lejos del punto donde se hallaban.Iniciaron su andar y solo se pudo ver durante un rato al Joss Warrior, quien dió vuelta en un recodo, mientras tanto Gogol® rumiaba sus pensamientos y algunas hamburguesas que había comido esa mañana, por lo que no se dió cuenta del súbito viraje de Joss Warrior, siguiéndose de largo, el resto de sus compañeros le gritaban, pero como traía cargando su desmadrador ecológico no los escuchó, así que el valiente Sir Ajab fue en su busca. Alcansándole unos minutos más adelante y haciendo volver a Dios por el buen camino. Tiempo que los demás aprovechan para descansar, y Luisinsesos para peinarse, mientras que el gran Baruc no podía recuperarse aún, del choque cultural y se preguntaba: "¿Qué está pasando aquí?". Mientras caminaban, las dos hachas que compraron, nunca se pudieron quedar quietas y a cada rato se caían , por mas amarradas que estuvierna, por lo que el Baruc las bautizó como las hachas pendejas, una de las cuales aún permanece en poder de Sir Ajab.
Pero no hay lugar al que no puedan llegar y finalmente arriban a las cascadas, solo que tardaron un rato en oirlas, pues el volumen de la grabadora de Gogol® no les dejaba. El próximo paso es, encontrar hospedaje, pero como ya traían el suyo a cuestas, debían hallar un lugar donde ponerlo. Para ello salen Su Graciosa Empresarialidad y Sir Joss Warrior por un lado, y Sir Ajab por el otro. Ambos suben una pequeña colina, Sir Ajab por el lado fácil pero más lejano, mientras que los otros dos los hacen por el corto y difícil, amboas avanzadas se encuentran y allí en ese lugar deciden el Joss y Gogol® poner la tienda, no porque fuese el mejor lugar, sino porque allí se encontraron al Archimago de la Esquina. Pero como a éste no le convenció el sitio, fue a buscar uno mejor, río abajo, donde encontró un muy buen sitio, pero que estaba ocupado por un comando de Marines. Mas, cuando quizo regresar, no halló el camino, subía y se cansaba, por lo que volvía a bajar, pero como debía volver a subir, lo hacía un momento y regresaba, después cruzó al otro lado del río y hubo de volver de nueva cuenta a ascender la ladera que lo llevó hasta ese sitio. Se cansó tanto que se tendió en el suelo un rato a descansar, pues se había agotado mentalmente de solo pensar en tanto subir subir, tanto bajar bajar, vuelta la calle vuelta subir bajar.
En
tanto que la historia vuelve sus ojos a quienes ponían la tienda, despues
de que entre Luisinsesos y Sir Joss Warrior le encargaron a
Martha 'El nagual' tres docenas de
tortillas que nunca se comerían.
Como el terreno era muy agreste y lleno de vegetación, se encargaron
de hacer un pequeño claro con las botas de Grizzly Adams del gran Baruc,
mientras los demás cortaban con su lindas manitas la yerba,
Sir Oz (que no había aparecido en este
relato) continuaba pensando que había sido la peor de las ideas el hacer
ese campamento, pues ya habían comenzado a aparecer los insectos. En
aquellos lejanos días de los viajes, el mago camaleón era un
perfecto entomofóbico. Pero poco faltaría para que se arrepintiese
y se diera cuenta de que ese viaje fue una bendición de su primo.
La historia vuelve con Sir Ajab, quien repuesto un poco de sus fuerzas decide que ya no descenderá más, y continuará cuesta arriba, cueste lo que cueste. Finalmente logra llegar hasta donde el campamento está casi completamente instalado, las dos tiendas están de pie, pero solo tienen un toldo, el cual Sir Yorgue acomoda de una muy estética pero ineficiente manera, lo que les acarrearía grandes problemas en el futuro no muy lejano. Se realizó el sorteo de las tiendas, finalmente se instalaron y Su Pusilanimidad sacó todo lo que tenía en la piojosa. Cuando descubrió que el botiquín solo tenía una caja de curitas dijo: "¡Ay licenciado!, ¿Y todo el tiempo vine cargando esto?". Pus si licenciado, por eso nadie quería cargarlo. Sir Ajab mientras tanto, se cambiaba de calcetas y de zapatos, pues al cruzar el río estos se le empaparon y sus calcetas quedaron deshechas, por lo que puso un calcetín dentro de cada una y los arrojó lejos para que allí se quedasen.
La
negra noche tendió su manto y trataron de dormirse, lo cual no fué
posible, debido al escándalo que tenía Gogol® con su grabadora
y su eterno cassette de Emmanuel. Luego de un rato, a Sir Yorgue le pareció
escuchar que afuera llovía, pero como la musica de su empresarialidad
continuaba, no podian saberlo de cierto, por lo que el arrojo de Sir Ajab le
impulsó a salir, para ver que pasaba. Llo que vió, fue algo
espeluznante. El lobby que habían puesto sus compañeros, estaba
ahora completamente lleno de agua y amenazaba no solo con caerles encima y
empaparlos, sino también con tirar las dos tiendas, por lo que raudo y
veloz Sir Ajab llamó a sus compañeros para que le ayudaran,
enseguida salieron Sir Azul y Sir Oz, con sus disfraces de Big Trojan, el gran
Baruc, Sir Yorgue con su disfraz de espermatozoide, y Sir Joss Warrior,
Luisinsesos no encontraba su guardaguas así que para sorpesa y temor de
todos, salió con su paraguas y mientras trataban de achicar el agua y
solucionar el problema, Su Divina y Graciosa Empresarialidad el Adelantado don
David Anaya de Gogol®, permanecía huevonamente instalado en la
tienda, buscando su famoso y flamantemente nuevo Poncho
Vinil.
En eso, una de las estacas traseras de la tienda donde se quedaban Sir Ajab, Su
Pusilanimidad, Sir Yorgue y Sir Baruc, se safó, pero ni Sir Ajab ni el
gran Baruc podían ir pues no tenían manga, Sir Yorgue que tenía
un impermeable completo, es decir con todo y pantalón no quizo ir, así
que el pobre Luisinsesos tuvo que ir con su paraguas, exponiéndose a que
un rayo hiciera blanco sobre de él. Seguía lloviendo y el agua a
pesar de que la quitaban, continuaba acumulándose, confirmando una ves más
'El principio fundamental de la hidráulica':
"El agua, es cabrona." Porque además, como habían
arrancado de cuajo la yerba, la tierra se aflojó y dejó muy lodoso
el terreno en el que estaban instalados. Luizmi se hartó de ayudar y se
sentó en una roca debajo de su paraguas a esperar una de dos: O que la
lluvia pasase, o que un rayo diera buena cuenta; de una vez y para siempre de su
entonces triste existencia. Pero eso no sucedió, no, no sucedió, y
se volvieron a sus respectivas tiendas luego de un rato, cuando ya la lluvia
amainó lo suficiente para poder hacerlo.
Al entrar los de la tienda de Sir Yorgue, se percataron de que la parte posterior de su tienda estaba inundada, así que tendrían que dormir los cuatro, junto con sus cosas, por lo que Luisinsesos les dió indicaciones para poderse acostar, su idea fue poner todas las cosas en el centro con ellos alrededor, pero en posiciones que el mejor de los yoguis hubiera envidiado. Lo increíble fue que, como los demas estaban ya hartos, le hicieron caso en un principio, situación que no soportaron por mucho tiempo y después de rato, cambiaron posiciones y durmieron felices y contentos lo que quedaba de esa noche, pues la batalla con la lluvia duró hasta cerca de las dos de la madrugada.
Si
la primera jornada fue fecunda en algarabía, la segunda habría de
marcar un hito en la historia de HAGEDIS. Sucedió que muy temprano en la
mañana, Sir Joss Warrior y Gogol® salieron a caminar por los
alrededores, cruzaron el río y Su Empresarialidad trató de
convencer al Joss de que fuera su cómplice, bueno su socio, en la venta
de joyería de fantasía, por catálogo, tal como lo había
hecho con mucha otra gente, de esta forma Sir Joss Warrior se convirtió
en Testigo de Jehová, pues con él caminó por Las Granadas.
Pero mientras esto pasaba, la diversión apenas empezaba en el campamento
de HAGEDIS, pues en las condiciones en que se hallaban sus calzados la noche
anterior, estos debieron de quedarse afuera, pra no ensuciar el interior de las
tiendas. Pero la mala fortuna, siempre está del lado del mas débil,
y cuando Baruc se levantó, se puso sus botas, sin fijarse en donde
pisaba, siendo precisamente en el playero calzado de Luisinsesos, que quedó
enterrado en el lodo. Cuando éste se levantó, dijo con su peculiar
estilo de voz : "¡Aaay que mala onda licenciados!, ¿Quien
pisó mis zapatos?", con lo cual, estos quedaron
practicamente inservibles. Mientras todos ponían a secar sus sleepings,
Su Pusilanimidad organizaba los escombros de su mochila, pues la había
tenido que deshacer para cobijarse con ella, fue así como vieron todo lo
que traía. Entre el caos de la noche anterior, la cartera del Archimago
de la Esquina y su cinturón habían sido guardados por Luizmi,
cuando Sir Ajab se los pidió este le dijo, "Si quieres yo te los
guardo". Petición a la cual sabiamente se negó éste.
Después fue tiempo de desayunar y cada quien tomó una lata de atún,
las abrieron y se las comieron ante la estupefacción de Su Pusilanimidad,
que no podía creer que no hicieran una ensalada como Dios manda, con la
mayonesa y las verduras que traían. "¿Se lo va a comer así?",
preguntaba pasmado, Luisinsesos. "Pues sí", contestaron todos,
y aunque a Sir Oz, no se le hubiera hecho mala idea comérselo así,
él no iba a prepararlo y el 'Señor de las parejas' con todo el
dolor de su corazón, comenzó a medio probar su enlatado desayuno.
Cuando regresaron de su paseo matutino Gogol® y Sir Joss Warrior, este último
preguntó:
- ¿Ya desayunaron chavos?
-¡¡Uuuuh, yaaaa!!, Le contestaron todos, con una inflexión
en la voz, que expresaba un irónico: 'Pues si no te íbamos a estar
esperando'.
-Bueno, pues
, cantaba el Joss
Warrior, cuando se acercó a la bolsa de las provisiones, descubriendo con
particular asombro que, el atún había desaparecido.
-¿Qué no había aquí seis latas de atún?,
-les preguntó intrigado-.
- Pues sí.. ¿No te dijimos que ya habíamos desayunado?,
contestó Sir Ajab, apoyado por los regocijados y cínicos rostros
de sus compañeros.
Azorado el Joss Warrior creyó que se quedaría si desayunar,
pero Luisinsesos no se había comido su lata, compartiendola con el 'Señor
de las otras posibilidades', hicieron la ensalada que quería Luisinsesos,
que despues de eso, salió a explorar y de repente se le oyó
gritar:
-Sir Ajab, Sir Ajab, ¿Éstas son tus calcetas?, aquí no se van a secar licenciado'.
Ahora el sorprendido era Sir Ajab, pues cuando las arrojó para nunca más volver a verlas, lo hizo pensando "Aquí solo un pusilánime las va a encontrar", pero se le olvidó que iba con el mayor de ellos, al cual le dijo, que las dejara allí donde las encontró.
A
esas alturas, muchos querían desertar. Como el Joss Warrior de antemano
había dicho que él solo iba los dos primeros días, ya se
tornaba a Petrosilvania, a Gogol® se le ocurrió que era buena idea ir
a hacer negocios por allí por Bagdag, y Sir Oz seguía sin
convencerse de que ese campamento fue la mejor decisión que pudieron
haber tomado. Cuando sus cosas se secaron y las empacaron, acordaron en bajar a
donde toda la gente acampaba y después tomarían una decisión
sobre lo que debían de hacer. Al llegar a ese lugar, Sir Ajab vio que los
Marines que había visto el día anterior, cuando se perdió,
ya se iban, así que propuso que alguien le acompañara a ver si era
posible quedarse en el lugar que ahora dejaban los Marines. Sir Azul se ofrendó
como voluntario. Encargaron a los demás que bajaran su cosas y los dos
valientes aventureros se lanzaron en busca del sitio prometido. Mientras ellos
descendían, los demás iban bajando las cosas del campamento, pero
sucedió que cuando Su Pusilanimidad regresó a por su piojosa, ésta
no estaba. ¡¡¡Había sido robada!!!, pero lo
mas raro fue, que el portafolios de Gogol® con todos sus valiosos documentos
estaba allí, junto con el baño portátil y algunas otras
cosas. Realmente en ocasiones la naturaleza se ensaña con el mas débil
y unos
abijeos habían hurtado los
bienes de Luisinsesos.
Sir
Ajab y Sir Azul volvieron con la buena nueva de que ese sitio era perfecto para
acampar, por lo que Sir Oz estaba ante una gran disyuntiva, porque ya realmente
quería irse, pero como no iba a desertar, decidió quedarse,
mientras Luisinsesos que era la viva imágen de la derrota, mojado, con
sus zapatos destrozados, sin dinero y sin pertenencias, pues todo se quedó
en la piojosa, regresó con el Joss Warrior y Su Santísima
Empresarialidad, que montó en su caballo portando su magnífico
portafolios de la fortuna, que milagrosamente se salvó de ser ultrajado
como la piojosa. Volvieron ellos tres a Petrosilvania y del 'Señor de las
parejas' no se supo nada sino hasta la Davidad
de ese año y después no se le volvió a ver nunca más,
pues su entonces novia nunca nos lo volvió a prestar. Quienes le vieron
en el lugar dicen que era como un fantasma, penando por sus empinadas y
empedradas calles. Que estaba allí, casi descalzo, esperando un autobus
de segunda clase que lo regresara a las calles de Metaforópolis.
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Como Su Excelentísima Empresarialidad bajó a
hacer negocios, dejó a los caballeros lagarto como sus lacayos, quienes
bajaron su pesada mochila hasta el sitio donde levantaron su nuevo campamento;
se turnaron Sir Ajab y Sir Azul con la mochila, y entre los demas la única
tienda, pues regresaron al Joss con una de ellas, porque se estaba hacendo
pedazos para no cargar nada. Dejaron indicaciones en las alturas para que en
caso de que Gogol® regresara ese tarde les encontrase allá abajo,
siguiendo las señales que dejaría su pueblo para que les
resconociera de persona . El
camino lo iban marcando con una cinta de aislar de colo rojo. Pasaron por el árbol
de la vida, la encrucijada del diablo y el recodo del juicio final, en un bíblico
recorrido hasta donde finalmente instalaron su nuevo campamento en dos patadas,
aprovechando que llevaban al gran Baruc y sus botas de Grizzly Adams, que
dejaron sin zapatos a Luisinsesos. Juntaron bastante leña y cuando iban a
iniciar la fogata vieron aparecer la divina y Graciosa figura de Davicito, por
lo que los cielos tronaron anunciando su presencia y se hubieron de meter a la
tienda, que ahora que la materia gris se había encargado de instalar, no
sufrieron de grandes filtraciones, solo una pequeña gotera en un lugar
inofensivo y que fue controlada con un poco de papel higénico.
Dentro de la tienda comieron opiparamente. Galletas saladas, con frijoles refríos y mostaza, fue el delicioso canapé que para sus personas prepararon Sir Oz y Gogol®, un manjar que es digno de su destrozados paladares. Los demás, comieron Cold Dogs, platillo que es como un Hot Dog, pero con la salchicha fría (la de adentro del pan), aunque también, dicho sea de paso, comenzaba a enfriar un poco el ambiente. Cuando la lluvia cesó, salieron, pero su leña se había mojado lo suficiente como para no permitirles hacer una fogata y tuvieron que irse a dormir a esperar el nuevo día. |
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Proféticamente
la nocha anterior, Sir Yorgue dijo, no dejen al
Yosolito en la puerta, porque si
no, no vamos a poder salir. Pues es de ellos sabido, que "El Gran Mauri"
es bastante huevón, pero así sucedió, y cuando los primeros
lagartos salieron a que les diera el sol, tuvieron que saltar a Sir Azul. El
primero en ir a darse un baño fue Sir Oz, ejemplo que tomaron los demás,
pero el único que llevaba toalla de entre los que faltaban por bañarse
era, Sir Ajab, así que se fueron turnando la secada. Para cuando Gogol®
llegó, ya casi habían terminado con su aseo personal, y éste
se metió a bañar como él se trajo al mundo, le tomaron una
foto en la que mas bien asemeja un pozole de humano. Después, siguiendo
las señales dejadas a Dios el día anterior, unos habitantes de las
tierras altas de Las Granadas, legan hasta donde se encuentra ellos y les toman
unas fotos a todos los sobrevivientes del campamento, quienes encuentran algo de
leña medio seca y gracias al esfuerzo de Sir Azul y Sir Oz, tienen su
primera comida en forma, cocinan unas sopas instantánea y así
utilizan la olla que tanto cargó Gogol®, Sir Ajab Sir Baruc y Sir
Yorgue ponen a cocer al sol unas salchichas con tocino, curtidas en limón,
una especie de salchichas tártaras que funcionaron bastante bien.Mientras
que Sir Oz aprovechó para secar sus pantalones, los puso sobre una ramona
y cuandoSir Peri vió la
foto dijo:
- ¡Ah esta foto está muy buena!, solo que hubiera quedado mejor
si ponen el pantalón sobre la sombra.
Pero los caballeros lagarto por muy buenos que sean, no hacen milagros.
De repente, vieron pasar a Martha el nagual nuevamente, que ahora les ofrecía refrescos y cervezas, pero ésta quedó sorprendida cuando supo que ninguno de ellos quería tomar cerveza, pues en aquellos tiempos el abuelo no era tan borracho como ahora. Estuvieron un rato más en el lugar, deshicieron su campamento y se volvieron por donde habían venido para emprender el regreso. Le devolvieron al nagual sus envases y le rentaron unos caballos, que culminarían con la diversión de esos tres fabulosos días. Rentaron siete caballos para los seis viajeron. En uno, habrían de llevar las cosas de Gogol® y según el gran Baruc que puede leer los gestos de los animales, uno de los equinos se estaba haciendo pendejo para no cargar con la espacial mochila del Adelantado Don David Anaya de Gogol®. Pero la diosa fortuna no le sonrió y tuvo que hacerlo finalmente. Se subieron a sus cabalgaduras y la diversión comenzó, pues todos iban adelante de Su Empresarialidad,quien, no queriendo perder su título de Adelantado, decidió hacer correr a todo galope a su equino amigo. Repentinamente, escucharon a lo lejos la divina voz del Adelantado Don david Anaya de Gogol®, gritando a todo pulmón:
Al
escuchar esto se hicieron a un lado, pues pensaron ver a Dios montado en alado
pegaso, rebasándoles vertiginosamente, pero cuando voltearon, vieron al
caballo caminando completamente despreocupado y con una gesto de "Puuuuta...
este güey está loco, si cree que voy a correr". Mientras que el
que si corría era el de Sir Azul, el problema era que corría a
donde éste quería, y se llevó a Sir Azul a una nopalera, el
de Sir Ajab también corrió pero cuando iba a pleno galope, se le
safó su sleeping bag y tuvo que frenarse, regresar por él y su
caballo ya no quizo jamás volver a correr, a Sir Oz solo se le escuchaba
gritar: "No caballito, no por los árboles no, caballito...",
pues su montura se iba por la orilla del camino y las ramas de los árboles
le raspaban la cara a Sir Oz, quien tenía que agacharse, en tanto que Sir
Yorgue, el más bajito de todos iba montado en el más alto de los
caballos, y el mas bajo de los caballos le tocó a Sir Baruc que casi
tocaba el suelo, amén de que su caballo era de retrocargas, pues
repentinamente veían al gran Baruc pasarlos velozmente, solo para que su
caballo se detuviese unos metros adelante para pastar apaciblemente y por mas
esfuerzo que hacía, éste no caminaba, si no hasta que los demás
lo pasaban, y de nueva cuenta volvía a rebasar a todos, para volver a
pastar y así sucesivamente, hasta que llegaron al final del camino. Allí
esperararon su transporte para Petrosilvania, donde nuevamente el chofer dijo: "Esa
mochila no va a caber" y Gogol® nuevamente le enseñó, que
como chingados no, y la empotró en la parte de atrás, en donde
viajó felizmente hasta su destino final en el santiamén de
Petrosilvania, de donde partirían para Metaforópolis, dandole fin
al más divertido de todos los viajes y desgraciadamente al único
que asistió Su Pusilanimidad.