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Decimotercer Viaje |
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Viaje 13o.
Pollinópalis "El
país de los pollinos y los nopales".
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Si bien el viaje anterior había sido el más divertido hasta entonces, éste y el siguiente no le desmerecerían, pues la simple presencia de Su Graciosa Empresarialidad, es garantía de diversión. Aunado a esto, ya previamente en Metaforópolis Sir Oz y Sir Ajab habían planeado ya, instaurar el premio de Mirrey Lagarto a aquel que demostrase ser el más inepto, pues la idea original que le fue relatada a Sir Oz, asi lo requería. La experiencia, les haría cambiar el sistema y ya para el catorceavo viaje esto cambiaría, pero esa es otra historia, y tendrá que ser contada en otra ocasión. Luego de salir nuevamente, en el último día de Katia, con rumbo a Tangamangandapio, tal como lo habían hecho el año anterior, momentos antes de descender de su autobus, Gogol® preguntó si no le habían hablado por teléfono, situación que fue suficiente para nombrarle el primer Mirrey Lagarto de la historia. |
Pero
ésta es no fue solo una aventura mística, si no gastronómica,
principalmente para Su Alteza Serenísima, el adelantado Don David Anaya
de Gogol®, quien antes de subirse al autobús se compró una
hamburguesa de bolsita y una naranjada, y en la escala que hicieron en
Fuente Allvejuna, hizo lo
mismo. Claro está, que ambas hamburguesas fueron rápidamente
devoradas por él. Una vez que éste fue nombrado Mirrey Lagarto,
averiguaron cual era la forma en que habrían de llegar a su destino:
Pollinópalis. Fue así
como supieron que primero debían ir hasta Mateguatemala 'El país
de las cosas prohibidas', para despues llegar hasta su destino final. Compraron
sus boletos para las diez de la mañana, pues era el que más
temprano partía para allá. Mientras se les llegaba la hora de
partir, decidieron ir hacia el centro de la ciudad y desayunar en el Café
del Castillo, de tan gratos recuerdos para ellos. Cual sería su sorpresa,
que al ir llegando a tan conocido lugar, éste se hallaba cerrado, así
que hubo que cambiar de lugar, pero no de planes, pues ya hacía hambre,
así que Sir Azul entro a un expendio de pan y allí compró
un chorizo, que mamablemente compartió con Don David Anaya. Acto seguido,
caminaron hasta el restaurante Tokio, donde decidieron desayunarse, y allí,
Su Hambrienta Empresarialidad pidió: una sopa de ajo, un vaso de café
con leche, enchiladas verdes, un refresco, algunos cuantos panes de dulce para
acompañar su café, y un poco de pastel, mientras que el resto de
las dietas, fueron por mucho; mas frugales.
El
tiempo de partir se llegó y junto con él, los caballeros de la
casa HAGEDIS, listos estuvieron para continuar en un viaje de escasa hora y
media. Sin embargo, en algún punto intermedio donde el chofer del autobus
se detuvo a ascender y descender pasaje, algunos comerciantes expendían
sus productos a los viandantes al grito de "¡Gorditaas, Gorditaas!".
Cantar que Gogol® repetía en son de burla, intentando imitar el
acento con que esa buena gente expendía su producto. Eso, claro está,
no impidió el hecho de que él se comprase unas cuantas para el
camino. Llegan ya a
Mateguatemala "El País de
las cosas prohibidas". Al ver La Puerta del Este, que tiene la llave de la
ciudad, Su Golosa Empresarialidad, siente, otra vez, un pequeño hueco en
el estómago, y ante la imperiosa necesidad de alimentarse, se compra
ahora una torta de bolsita y una naranjada. Mientras esperaban en la terminal de
camiones, entre él y Sir Azul se
terminaron el chorizo que éste último había comprado.
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Salen con rumbo a su destino principal y luego de una hora de camino, llegan a la entrada del tunel Joss Warrior llamado así, pues este persoanje ha sido el único en recorrer, caminando, todo su largo, (pues es un túnel de una longitud de quizas tres kilometros) en menos de cinco minutos. Distancia que sin complicaciones caminan nuestros valientes aventureros y en la cual, ven que varios tuneles pequeños aparecen a los costados del camino principal. Al llegar al otro lado y volver a ver la luz del día, descubren que es época de fiesta, casualmente la mas importante del lugar, por lo que la vendimia se pone buena y en el camino hacia la iglesia hay muchos puestos, donde se expenden variadas artesanías, objetos religiosos y por supuesto: alimentos. |
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Es
precisamente afuera de uno de estos puestos, que Su Gentil Empresarialida, el
Adelantado don David Anaya de Gogol® se detiene a preguntar que era lo que
estaban cocinando.
- Es asado, le responde la
mujer que, al mismo tiempo que resuelve la duda de su empresarialidad, mueve con
un palo el interior de un cazo. El cual contiene, algo que parece ser una res
finamente deshuesada y cortada en cuadritos, así, con vísceras y
todo.
-¿Y me puede vender un taco?, pregunta Gogol®.
-Pues es
que todavía no está cocido, responde la mujer que, a la sazón,
sigue moviendo su menjurje.
- Bueno, pero me puede vender un taco, ¿Sí
o No?, continúa Gogol®,
-Pues si, pero todavía esta crudo,
vuelve a responder la mujer.
- No importa, démelo así como está,
contesta inamovible Su Empresarialidad, ante la mirada atónita de todos
sus acompañantes y de la propia mujer del asado.
Al llegar a este
punto, los caballeros lagarto no pueden más, y se retiran de la escena
del crímen. Unos cuantos minutos después, se ve aparecer al mismísimo
Gogol®, con sendo par de tacos en la mano, que les ofrece a sus compañeros,
quienes lo rechazan, muy amablemente.
Continúan
su caminata pues han de hallar su hospedaje en 'La Puesta del Quinto Sol', donde
dejan su arreos de viaje y salen a seguir conociendo Pollinópalis, a la
cual llegaron de tarde. Vuelven a la plaza principal, donde ahora hay más
vida, y ven que el supuesto pueblo fantasma, no lo es tanto, aunque muchas de
sus construcciones estén abandonadas, los pollinos
y los nopales habitan dentro de ellas, con lo que éste
lugar de gana su nombre de "El país de los pollinos y los nopales".
Ya era de noche y los caballeros lagarto que no habían comido desde su
desayuno en Tangamangandapio, resuelven ir a buscar un lugar donde
sacroalimentarse. Encuentran en una casa, unas mesas dispuestas a manera de
restaurant colectivo, donde el platillo principal consiste de puerco en salsa
verde, arroz y frijoles, los cuales sustituyó
Sir Ajab por un chile relleno, pero los
demás, pidieron la orden como era originalmente. A Su Finísima
Empresarialidad se le antojó lo que sus compañeros comían y
le dijo a la muchacha que los atendía, "¿Cómo se llama
es que están comiendo?", pero como la muchacha no le supo responder,
éste le dijo: 'Bueno me traes lo mismo', bautizando a este platillo
(antes sin nombre), como Lomismo. Platillo que gustosamente comió el Dios
Metaforopolitano de la noche.
Despues de cenar, caminan un rato, considerando justo y necesario irse a
dormir, pues en verdad era justo y necesario, luego de tantas horas de viaje.
Pero cuando buscan a Gogol®, este acaba de estafar a un pobre hombre que se
ganaba la vida honradamente, vendiendo sweaters, tres de los cuales le cambió
por una mal habida cortesía de tres días y dos noches en el
Hotel Club 'Las Naves'de
Estigmia.
El sorteo de los cuartos
deja a Sir Oz, Sir Ajab y al gran Baruc en una habitación y a Gogol®
y Sir Azul (que perdió el disparejo), en la otra. Se duermen, pero Sir Oz
y Sir Ajab quienes comparten la cama que está junto al baño,
escuchan unos sonidos muy extraños, misteriosos y constantes durante toda
la noche.
"Lucha
de gigantes, convierten
el aire en gas natural"
Tantas
horas de viaje dejaron exhaustos a los caballeros lagarto, e hibernaron durante
doce horas. Cuando se levantaron, inmediatamente fueron a por Sir Azul y Gogol®,
pues en realidad estaban preocupados por los extraños ruidos que
escucharon en su habitación la noche anterior. Llaman a la puerta, pero
no hay respuesta. Una y otra vez tocan, hasta que finalmente se levanta Sir Azul
a abrirles, pero en el momento mismo en que este abre la puerta un fétido
olor a gas natural les hiere la fosas nasales. Era ni mas ni menos, que el
olor que había dejado Su Apestosa Empresarialidad, el Adelantado don
David Anaya de Gogol®, quien se enfermó del estómago y los
ruidos que escucharon la noche anterior, eran del excusado, que estuvo en
constante actividad durante la noche y que finalmente sucumbió a los
embates de Gogol®, que lo tapó. Cuando éste se levantó,
le dijo a sus compañeros que estaba un poco malito, porque le había hecho daño,
pues nunca pasó por su cabeza, la idea de que su víscera
membranosa donde empieza la digestión, se hubiera recargado por todo lo
que se tragó el día anterior.
Y
con esa imagen deplorable, dejan su hotel Sir Oz, Sir Ajab y el gran Baruc, pues
el Yosolito se queda para asearse. Caminan un buen rato por Pollonópalis
y ven que es bueno. Muchos minutos más tarde se les une Sir Azul y continúan
su andar por el lugar. A lo lejos, escuchan tonantes estruendos, provenientes de
la dirección de su hospedaje, creen entonces que es una señal de
que Su Empresarialidad, desea devolver al antiguo pueblo minero, su bonanza
perdida. Tórnanse a su hospedaje, donde ven a David un poco más
repuesto y dispuesto a seguir haciendo de las suyas. Pues como estaba un poco
malito, decide desayunarse de manera ligera, les dice a sus acompañantes
que ya en el restaurante del hotel pidió un Chuletón. Los deja de
lacayos y les encarga le avisen cuando su alie¿mento esté listo,
pues el ha de asearse. Cuando se está bañando, aparece el
encargado del restaurante y les pregunta a los caballeros lagarto :'¿No
está el chavo del chuletón?', ellos le responden que se está
duchando y éste contesta,"¡Ah bueno, ahorita vengo, voy a
prepararle su chuletón!". De inmediato la macabra mente de Baruc creó
la taxonomía del chuletón, la cual lo clasifica como el miembro
viril de un burro (el ganado más abundante de la región),
finamente extendido y artificialmente adherido a reciclado hueso de chuleta. El
cual a pesar de la descripción del gran Baruc, Gogol® come con
singular alegría.
Ya
va siendo hora de volver y Sir Ajab y Sir Baruc se adelantan a la entrada del túnel
Joss Warrior, donde ven un espectáculo incomparable. Un par de
licenciados que tenían aún
la borrachera encima tratan de subirse a un pollino. Uno de ellos -Juancho- ya
está en el lomo del animal (del burro), mientras que Pancho trata de
subirse en la grupa, pero tan alcoholizados están que Pancho va a dar con
su humanidad al suelo, pero a la voz de: "¿Me voy?... ¡Nos vamos!",
se lleva a Juancho y ambos caen de nalgas al suelo, haciendo las delicias del público
asistente. Y los caballeros lagarto que siempre están viendo el oráculo,
de manera profética, prepararon su cámaras y captaron la acción
en el momento justo de su realización. Cuando el resto de la compañía
llegó, ya los licenciados se les habían adelantado en el camino.
Pero pudieron disfrutar con una pequeña que a fuerza quería
venderles una veladora, por lo que maliciosamente (como es su costumbre) el gran
Baruc le dijo a la niña : "Él es el que tiene el dinero"
y señalando a Sir Ajab le dejó la molesta labor de deshacerse de
ella, pero la pequeña era necia y aprovechó que el
Archimago de la Esquina le daba un trago
al agua de su cantimplora, para poner en la funda la veladora y decirle "Ya
la tienes ahí, ahora págamela", pero las enseñanzas
que Gogol® había dejado en su corta estancia en el lugar, no fueron
suficientes para hacer que Sir Ajab comprase algo en contra de su voluntad,
devuelve la veladora e inician el andar por el túnel Joss Warrior.
A la mitad del camino descubren un túnel y con Gogol® y Sir Azul
dispuestos a correr una verdadera aventura, los cinco valerosos viajeros, se
adentran en el túnel, armados solamente con una insignificante lamparita
de mano que llevaba Su Empresarialidad. Después de caminar unos cinco
minutos, Sir Ajab escucha de voz de Sir Oz :
- Yo no confío en la
lamparita de Gogol.
- Yo tampoco, le contesta éste.
Y
sabiamente toman sus providencias, pues la situación lo ameritaba. Sir
Ajab sugiere que dejen una de las mochilas para marcar el camino y que hagan ésto,
cada determinado tiempo, o cada vez que haya una bifurcación. Así
lo hacen y la primera mochila que dejan es la de Adelantado Don David Anaya de
Gogol®. Continúan caminando y en una bifurcación dejan el
equipaje de Sir Ajab. Llegan hasta un agujero que pasa por arriba del camino
principal de túnel Joss Warrior, cruzan de un solo salto hacia el otro
lado; todos menos Sir Oz, quien se queda para tomarles una foto. Los que pasaron
del otro lado, vieron que el sigueinte sendero estaba demasiado empinado y
deciden regresar, dan nuevamente el salto sobre el agujero que está como
a cinco metros del suelo, una vez del otro lado, escuchan a Dios decir: "Oigan
.... miren", al mismo tiempo que apunta la tenue luz de la lámpara
hacia su cara. Acto seguido, se escuchó un "OOOOh... Oh"
y la luz desapareció. Aún ahora no se sabe si fué Gogol®
o fué la luz quien dijo eso, lo cierto es que la cara de David-Dios es un
agujero negro, y la luz se colapsa al llegar a ella. Así que ahora
estaban lucidos, pues Dios no estaba de su lado y no tenían modo de
hacerle volver del suyo. No obstante, la pequeña complicación; se
las ingenian para auxiliar a Gogol® a cruzar del lado donde ellos estaban y
comienza el andar de regreso. Sir Ajab sugiere que se numeren y se tomen del
hombro para no perderse los unos de los otros, cuando Sir Baruc empieza a buscar
al que venía detrás de él, le pica un ojo a Oscarito (quien
se había agachado) y a punto estuvo de sacárselo. Lidereando al
grupo, va Sir Ajab. A tientas contra la pared, logra llegar después de un
buen rato, a donde estaba su mochila, lo cual los llenó de regocijo,
porque estaban en el camino correcto, tiempo después hallan la mochila de
Gogol®. Pero aún así, ellos continuaban si luz. La obscuridad
era tanta que si ponían su mano enfrente de su nariz no podían
verla, de hecho, ni siquiera podían verse la nariz. Cuando Sir Oz sugirió
la idea de que se alumbrasen con los flashes de las cámaras, Sir Azul
dijo que él no quería gastar su rollo. "Pues sácale el
rollo y usa solo el flash", le dijo Sir Oz. "¿Y si se me vela
el rollo?" contestó el Yosolito. Por lo que Sir Baruc, no pudo
contener la risa y le dijo que no fuera menso, que solo se velan por la acción
de la luz. Por fin, ven nuevamente el camino hacia el túnel Joss Warrior,
y locos de contentos salen corriendo de allí, saltan todos y el último
en salir es Sir Oz, quien duda un poco en saltar, mientras los demás
festejaban el haber salido de allí, motivo por el cual, ellos no se
percatan de que una carreta jalada por un pollino, venía por donde Sir Oz
iba a salir y le gritaron: "¡¡No... espérate!!", pero
era ya demasiado tarde. Éste brincó, saliendo de la pared como un
fantasma, pasando exactamente enfrente del burro, que venía a gran
velocidad. Velocidad que de inmediato incrementó,debido al tremendo susto
que se llevó.
Finalmente
salen del túnel, y se montan en una camioneta que los lleva hasta
Mateguatemala, Sir Oz y Gogol® van adelante donde el chofer. Cuando pasan
por 'El saladito', Gogol® le dice al conductor, que él tiene un amigo
que es de allí, y el conductor le dice: "¿Y quién es?, a
lo mejor lo conozco, porque yo conozco a todos en 'El saladito'". Pues se
llama
Luisinsesos Wence, "Nooo, a ese no
lo conozco", le respondió el chofer, y prosiguieron con su camino.
Por
fin llegan a Mateguatemala, en donde un camión de segunda clase les
espera para llevarlos a Tangamangandapio, hay pocos asientos y de hecho
solamente cuatro de ellos alcanzan lugar, solo falta Gogol® que se quedó
comprando un refresco y una hamburguesa de bolsita (como Dios manda). Se sube al
camión y camina hasta el final del mismo, donde se encuentran ya sus
compañeros, abre su lata de refresco, a la cual da un par de tragos, la
pone sobre la rejilla del porta-equipaje, mientras arregla algo en su equipaje,
repentinamente el autobus se arranca y derrama por completo su bebida
refrescante, sobre un infeliz mortal que estaba sentado, justo debajo de donde
Gogol® la había puesto, por lo que termina completamente empapado,
mientras que, Su Indignada Empresarialidad, inmutable como es él, se
agacha a recoger su lata casi vacia, mirando al hombre, con cara de "Que
mala onda, ya me dejaste sin refresco". Despué,s se sienta haciéndose
un espacio entre sus compañeros, moviendo sus posedareas como gallina y
saca de entre sus cosas un cuento de Mafalda, que lo entretiene durante el resto
del viaje y durante todo el próximo, pues también los llevaría
a
Pelucrania en el viaje 14, pero esa es
otra historia y es contada exactamente aquí abajo, porque éste
viaje ya se terminó, justamente en la madrugada del 2 de octubre
el
día inolvidable.