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Decimoctavo Viaje |
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Viaje 18o.
Tortlaxcala "El país
de las tortas".
Parten
de Metaforópolis muy temprano en la mañana de un sábado 24,
en el primer viaje de más de 3 integrantes al que asistieron solamente
caballeros lagarto, motivo por el cual, éste resultó ser muy
eficiente a pesar de lo difícil que les resultó el hallar un
hotel, y aunque llegaron muy temprano, el hospedaje resultó escaso en el
centro de la ciudad. En su arduo andar, pasaron por la oficina de telégrafos
para cumplir con la tradicón de mandar los telegramas a los amigos que se
quedaron en Metaforópolis. Después,
encontraron una plaza con un monumento al abuelito de
Polo.
Sir Pax vitoreo la insigne vida de este
prohombre, y a la voz de ¡Que viva la
mamá del Ramón!, alzó la mano con la señal
alusiva a tal evento. Continuaron caminando y buscando en un par de hoteles sin
hallar fortuna, hasta que finalmente encontraron uno que por una cantidad
decente le daría asilo a cada uno de ellos en una cama matrimonial. Luego
de hacer el sorteo de los cuartos en el que a
Sir Ajab a punto estuvo de tocarle con
Sir Lady Dix, (situación de la
que lo sacó Sir Lady Champi,
porque ella se ofreció a quedarse con Dix), quedaron juntos Sir Ajab y
Sir Oz, quienes volvieron a hospedarse
en la misma habitación, como ya había sucedido en varias ocasiones
y como sucedería en muchas otras. Pero en aquellos entonces, lo
importante era alimentarse y elegir Mirrey
Lagarto para ese viaje, pero resulta que también los restaurantes son
escasos y solo ven lugares donde expenden tortas,
por lo que este lugar se ganó el nombre del "El país de las
Tortas", sin embargo, la paciencia y la constancia siempre dan sus frutos.
Así fue como hallaron un sitio llamado 'Los Molcajetes', en el cual Sir
Oz preguntó si no tenían aguas de sabores. Pero el ganador del título
de Mirrey Lagarto resultó ser Sir Ajab con 3 votos, seguido de Sir Oz con
2 y Sir Baruc con 1.
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Ya con el estómago lleno, van a visitar Tortlaxcala, entran al palacio de municipal, donde ven los murales y posan debajo de los faroles. El edificio se hallaba completamente vacío, siendo ellos, los unicos visitantes, porque debido a alguna extraña razón, Tortlaxcala no es un sitio muy turístico y la gente usualmente no le visita, pero como es menester de todo caballero andante, los caballeros lagarto caminan hacia donde la aventura los llame, alegres y siempre dispuestos, pues así, como varios creen que la tragedia y la desolación saltan del donde menos se piensa, así tambien lo hacen el conocimiento y la alegría, por eso es, que ellos van en busca de esa parte desconocida, que hace que la diversión salga de cualquier lado, gracias a la magia verde y así Sir Ajab, uno de los principales poseedores de esta cualidad, hizo pronto uso de su derecho como Mirrey Lagarto y gritó cuando el resto de los caballeros lagarto estaban en medio del patio principal. |
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El siguiente punto en la agenda es la Basilisca de la vírgen de Ocotlán,
para ello inician la marcha, pues han de ascender mucho para llegar allá.
En el camino, un cable que sostiene un poste, ( que a su vez sostiene unos
cables que proveen de electricidad a la ciudad), a punto estuvo de partir en
dos, a Sir Ajab, pues venía platicando con Sir Oz, y por poco queda
ensartado. Pero no mucho tiempo después, es Sir Oz quien a punto está
de dejerse el físico en forma similar en otro poste. |
Se vuelven hacia el centro de la ciudad, que ahora si era el dowtown, pues
habían de desandar el camino. Ahora la ciudad estaba abajo de donde ellos
se encontraban, vierona algunos lugares más y en varios de ellos, Sir Pax
lamentó no tener un balón o una pelota para poder jugar panbol y
así poder agradar a los dioses, situación que corrigió muy
pronto, adquiriendo una en una farmacia Tortlaxcalteca, pero para cuando la
consiguó ya era demasiado tarde y el frío comenzaba a desatarse,
por lo que Sir Ajab, Sir Oz, Sir Lady Champi y Sir Lady Dix decidieron
reguardarse de él en su hotel, mientras Sir Pax y Sir Baruc, amantes del
clima gélido emprendieron la aventura. Caminaron por el barrio donde habían
llegado a Tortlaxcala y en las escalinatas, Sir Pax venía corriendo,
cuando uno de los asesinos cables de los postes para los cables de la luz, a
punto estuvo también de partirle en dos, pero Sir Baruc lo salvó.
Continuaron andando, y vieron también a la banda de los grillos malos,
algunos de los cuales ya habían querido hacer pasar a Sir Pax un mal rato
en Petrosilvania, vieron también
que había un peligro de incendio esa noche, en el asiento trasero de un
coche, todo eso afuera de una casa en la que se preparaba un gran
jubileo, mucho fue en verdad lo que
vieron y después de ello, se volvieron a su hotel, donde aun hallaron
despierto a Sir Ajab, a quien Sir Pax le dijo:
-Uy mi amigo, que pasó,
me estás decepcionando...
a lo que Sir Ajab respondió :
-
Aaay mi'jo ya volviste a tomar de esa agüita que te pone loco...
lo que
causó la completa hilaridad de Sir Baruc.
Enseguida se van a dormir,
pero durante toda la noche escucharon los sonidos guturales de algun huesped,
que parecía estar ya en las postrimerías de la vida, por la forma
en la que se oían sus rugidos, así que pensaron que, más
que de un inquilino, se trataba del Dragón de Tortlaxcala, al cual no
combatieron porque nunca lo vieron.
Es
ya la mañana del domingo y a la tradicional caminata de Sir Ajab se unen
nuevamente a Sir Baruc y Sir Pax , quienes estrenan la pelota que comprara Pax
el día anterior, mientras que estos dos le narran a Sir Ajab cuales
fueron las maravillas con las que se toparon la noche anterior. Caminando y
pateando la pelota, se encuentran en su camino algunos de los parques
Pachecoslovacos de Tortlaxcala, en los
cuales se instalan un rato y continúan su andar y patear de pelota, hasta
que Sir Pax decide que tambien pateará el piso. Llegan hasta una
explanada afuera de una iglesia y allí juegan un rato futból,
hasta el momento de llamar a misa. Una vez que éste se ha llegado, el
campanero tañe las campanas dándoles un giro de 360 grados,
arriesgando la vida, cada vez que la campana pasa enfrente de él, por lo
que en su muy pecualiar estilo el gran Baruc exclama ¡¡Ahh que
muchacho tan cabrón!!. Vánse del lugar y llegan hasta la
iglesia del buen vecino, de donde parten hacia la capilla abierta del
ex-convento de la asunción, en la cual también ya se encontraban
Sir Lady Dix, Sir Oz y Sir Lady Champi, aunque Sir Oz defendió a capa y
espada que esa era la catedral de Tortlaxcala, pero el resto de los magos verdes
sabía que no era así. Ya reunida la compañía, van a
desayunar, y allí es electo como Mirrey
Lagarto Sir Oz, por su singular actuación en la comida del día
anterior, en tanto que el ganador para el proximo viaje, resulto ser
Oleaobuzonia.
Deciden
aprovechar el resto del día, yendo a Torcacaxtla, en donde no se cumplió
el teorema de Sir Pax de que 'Zona llama
zona'. Tomaron un camioncito que los dejó
en las faldas del cerro donde está ubicada la zona arqueológica, a
un par de kilometros de su destino, allí en una calle llena de polvo de
los caminos, Sir Oz hizo uso de su derecho como Mirrey y gritó , que
completamente empolvados continuan el ascenso hasta Torcacaxtla, "La que
está cubierta de lamina", una zona que no llama zona porque mucha
de la magia de las zonas arquelógicas es precisamente el poder andar
libremente por ellas, por esa razón es que en Torcacaxtla "La que
está cubierta de lámina" no hay zonas, pero ese asunto se
resolvería con creces en el proximo viaje, pero como entonces era tiempo
de volverse a Tortlaxcala, para luego hacerlo hacia Metaforopolis, y de ésta
manera, llegar al final del viaje 18 de HAGEDIS a los territorios comprados por
Gogol® nuestro señor.