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Decimonoveno Viaje |
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Viaje 19o.
Oleobuzonia "El país
de los buzones y los ríos de aceite"
"Pero un hombre que solo recorre los caminos de la vida
lo es todo. Hoy no soy ni guerrero ni diablero. Para mí ya no hay nada de
eso. Para mí solo recorrer los caminos que tienen corazón,
cualquier camino que tenga corazón. Esos recorro, y la única
prueba que vale es atravesar todo su largo. Y esos recorro mirando, mirando sin
aliento"
(Las enseñanzas de Don Juan)
Esos
son los caminos que humildemente tratan de recorrer los caballeros lagarto y que
al final de cuentas solo los
magos han podido continuar andando,
por un rato, solo un rato aquí en esta vida, no para siempre en esta
tierra... En uno de esos caminos de la vida. Que no son como uno pensaba, no son
como uno creía, los caballeros lagarto encontraron a
Cekiel Danielson, "El oso polar de
Trainsilvania", que venía
desde la hiperboreas regiones del norte, y que fue invitado por Sir Ajab,
llegado en intercambio cultural a la
Torre Exprime. Salieron del
Santiamén del norte a la una de
la mañana del día17 de auql mes. En la carretera vieron llover
torrencialmente, mientras su experimentado chofer piloteaba la nave con gran
Pericia, llevándolos sanos y
salvos hasta su destino, por lo cual quieren hacer público el
reconocimiento a ese héroe desconocido de los caminos.
Lo primero, después de asegurase de tener los boletos de regreso es,
encontrar el hotel donde han de hospedarse, pero esta vez también les sería
un tanto difícil, pues visitan varios sitios que no son de su agrado. El
más memorable de ellos, fue uno en el que preguntaron si había
espacio para los siete que eran, les respondieron que sí, que en una solo
habitación podían quedarse los siete juntos, pero cuando llegaron,
vieron que mas bien el cuarto parecía dormitorio de hospicio y decidieron
continuar la búsqueda, hasta que llegaron al Hotel Robert Prince, donde
Sir Pax le explicó a Cek lo que
significa en Metaforopolitano la palabra Roberto
y muchas otras. Después de dejar su equipaje, van a desayunar, y allí
hacen la elección del próximo Mirrey Lagarto, pero para este
viaje,
Sir Baruc siempre fiel a su labor de tecnólogo
de HAGEDIS creó una remesa de papeletas para las votaciones de "Mirrey
Lagarto" y del "Próximo Viaje". En las nuevas boletas, Cek
resultó ser electo Mirrey para
ese viaje, debiendo cumplir con su obligación de recolectar el dinero de
la cuenta, por lo que Sir Baruc, al querer ayudarle, vio pasar a un cliente del
restaurante y le dijo:
- Me trae la cuenta por favor.
- Es que yo no soy
de aquí - contestó asombrado el parroquiano.
Pues yo tampoco,
- pensó el Baruc- solo quiero que me traiga la cuenta.
Lo que sucedió
fue que por un azar del destino, este buen hombre iba ataviado con una camisa
rosa y un pantalón gris, al igual que las meseras del lugar, quienes a
final de cuentas le trajeron la ídem. Pagaron, y se fueron a recorrer
Oleobuzonia un rato, para despues dirigirse al Taxín.
Tardó
mucho en llegar su transporte y los caballeros lagarto llegaron al Taxín,
a una hora desusual para ellos, en un día igualmente inusual, pues tienen
por costumbre estar en este tipo de sitios los días domingo, pero no
teniendo Oleobuzonia otras mejores
opciones tuvieron que tomar la mejor, un día antes.
Allí
vieron los primeros esfuerzos de reconstruir la ciudad Totonaca, que tenía
entonces prohibido el acceso a varios lugares, pero principalmente a la piramide
de los nichos, que parecía un pastel derritiéndose, pero en las
piramides que pudieron subirse lo hicieron, allí tomaron muchas fotos,
con las primeras gráficas en 35 mm de Las Imagenes
que se tomaron con las cámaras de Sir
Lady Champi, Cek y Sir Ajab. En éste
sitio confirmaron que el escalar piramides es algo natural para los americanos,
mientras que para los asiáticos resulta un verdadero problema, e incluso
es motivo de gran terror, aunque para los caballeros lagarto, sucesores de
aquellos legendarios hombres alegres de Robin Hood, la escalada no era ya un
reto en esos tiempos, así que decidieron realizar unos saltos de una
piramide a otra pues vieron que era posible, y en caso de que sus cálculos
fallaran ellos si podrían decir que se cayeron de una pirámide,
tal como quería decirle Sir Pax a su madre en el viaje a
Numérida.
Luego
de los saltos, se dirigieron a la pirámide de los nichos, donde también
se tomaron unas fotos, y vieron el motivo por el cual la ésta parecía
estar como rellena de algodón. Resulta ser, que por la arquitectura de
los nichos, algunos de los taludes que los sostienen han cedido un poco al peso
de la estructura y eso hace parecer desde ciertos ángulos que se está
cayendo. Caminan hacia donde el sector norte del sitio, donde descansan y se
toman unas
fotos soda, para después darse un
merecido descanso en la explanada principal del conjunto. En donde luego de un
rato, vieron a Cek levantarse para regresar a la piramide con el arco maya en
donde ya habían estado, acto que realizó deliberadamente, pues
desde ese punto tenía una perfecta visión de los caballeros
lagarto, que estaban ya de espaldas al piso, y fue entonces cuando gritó
, por lo que no tuvieron
que hacer mas que levantar las manos y los pies para continuar en la comoda
posición en que se encontraban, por lo que el reinado de Cek fué
el uno de los más benebolévolos
que se tuvieron. Al poco rato, escuchan el sonido de las flautas y los tambores,
que anuncian el ritual de los voladores y hacia allá se dirigieron, pues
ese, además de ser un espactáculo digno de verse, es una tradición
milenaria de los habitantes de esa parte del mundo, que nos deja ver parte de la
gran sabiduría de los antiguos Metacountricanos, y que quinientos años
despues continúa viva, como el vínculo de esa buena gente con la
naturaleza y su tradición, de la cual debiesemos todos tomar ejemplo.
Cuando
vieron a los voladores descender en su posición de cabeza al suelo,
inmediatamente pensaron "¿Cómo van a aterrizar?", situación
que ingeniosamente solucionan estos señores a unos cuantos metros del
suelo, dando una vuelta, y tomándose de la cuerda, para así quedar
con los pies listos para tener un suave aterrizaje. Luego de esto, surge otra
pregunta "¿Cómo le va a hacer el hombre que se quedó
arriba?", pues resulta que eso es otra hazaña comparable a la
anteriormente realizada de, sentarse a darles vuelta a los demás. Éste
hombre, se toma de una de las cuerdas, deslizándose por ella hasta llegar
al suelo. Luego de haber visto tanta maravilla, los caballeros lagarto se
vuelven a Oleobuzonia, y al recorrerlo descubren que en comparación con
otros sitios que han visitado, allí abundan los buzones,uno
de los motivos que le dan nombre al lugar, pues en contraste con los ríos
de
Euruapan, los de este lugar están
contaminados y llenos de aceite, segunda característica
principal, por lo que después de haber bautizado a este
País, cenan en un restaurante
llamado el Calypso, en donde Sir Oz
derramó su refresco sobre su cena, pero no conforme con ello, intentó
hacerlo también con el arroz de Sir Ajab, por lo que luego de este
incidente deciden mejor ir a dormir como Gogol® manda.

Al día siguiente en la mañana, como ya era tradicional, salen Sir Ajab, Sir Baruc y Sir Pax a hacer su paseo matutino, en ésta ocasión, su invitado especial es Cek "El oso polar de Trainsilvania", yendo en busca de las aventuras que todo caballero lagarto debe buscar, antes de convertirse en mago verde, de tales maravillas le hablaron a Cek los tres grandes magos de HAGEDIS ese día, y con ello amplió su vocabulario de manera significativa. Maravilláronse igualmente cuando llegaron a "umas camchas de fuchibol" que estaban desiertas. Lo inconcebible era el hecho de que fuese domingo y no hubiera partido, pero pronto habrían de saber la razón de tal acontecimiento, pues al acercarse los suficiente, descubrieron que el campo estaba minado, pues estaba completamente lleno de majadas de vaca, las cuales habían elegido ese lugar, para exonerar el vientre. Continuaron caminando fieles a su tradición y tal como ocurriese en los dos viajes anteriores, fueron a tomarse un licuado, ahora en una juguería que tenía una extraña representación mural de una carrera de frutas, en la que el plátano había dejado sembrados en el camino a varios de sus adversarios, que denotaban diferentes estados de ánimo, que iban desde el placer hasta el sufrimiento.
Vuelven a su hotel a por sus compañeros, con quienes emprenden de
nueva cuenta el andar, ahora para encontrar un sitio donde desayunar y elegir al
nuevo mirrey lagarto, que resultó ser Sir Oz por su divertida actuación
en la cena del día anterior, seguido de cerca por Sir Baruc que le pidió
la cuenta a un parroquiano y con un voto Sir Lady Champi y Sir Ajab.
Así que una vez designado Sir Oz como mirrey lagarto emprenden la gran
aventura hacia Teayo, abordando un democrático camioncito de esos que
suelen llevar a la gente y a los guajolotes en la misma calidad de pasajeros.
Van por un estrecho camino de terracería que hace que su corcél se
tambalee de forma por demás exuberante, cuando repentinamente ven surgir
en sentido contrario al suyo, a una velocidad equivalente a la del que los
llevaba, a otro camión, que no parecía dispuesto a detener su
marcha si no al contrario, parecía desear impactarse contra su autobús,
todos los pasajeros ya habían visto la escalofriante escena, excepto Sir
Lady Champi que, cuando se percató del incidente dejó escapar
tremendo alarido que espantó a ambos choferes, como si el autobús
que venía en sentido contrario hubiera entrado por la ventana delantera y
salido por la de atrás, pero eso no sucedió, no no sucedió
y llegaron con bien a Teayo, el país del Castillo, pues tal es el nombre
que le dan a la pirámide que se levante en el centro del lugar. Allí
subieron y cuando se acercaron a una de las orillas el
siñorasaurio cuidador de la misma
les pidió amablemente que se retiraran de allí porque si no a él
le iban a jalar las orejas, pero no fue sino hasta el viaje a los
Emirtacos Arabes Unidos que sabrían
de que magnitud hubiera sido el castigo, pero esa es otra historia y tendrá
que ser contada en otra ocasión, pues ese lugar fue fecundo en historias.
Fieles a las recomendaciones del cuidador del lugar, descendieron de la pirámide
y caminaron un rato por el lugar, cuando platicando con Cek alguien dijo la
palabra 'zape', él preguntó que ¿Qúe era eso?. Y como
escrito está, que al que no habla, Dios no lo oye, el mundo no tardó
en responderle su pregunta al oso polar de Trainsilvania, pues en una casa
cercana, una pequeña niña de escasos tres años de edad,
perseguía a sus pollitos que se le habían escapado, en ese
instante, salía su hermana mayor (que aparentaba estar cercana a los seis
años) la cual al ver la escena creyó que su hermanita los había
soltado, por lo que procedió a regañarla por haberlos soltado,
además de propinarle un golpe ligeramente arriba de la nuca con la palma
abierta, fué entonces cuando los caballeros lagarto les dijeron a Cek :
'Eso es un zape'.
Luego de ese incidente, regresaron al centro del pueblo, en donde se estaba llevando a cabo una feria. Allí en uno de los puestos típicos de estos lugares, un chamaco tiraba monedas a una tabla que tenía pintadas diferentes denominaciones en bilimbiques (100,500,200,1000) y dependiendo de donde cayera la moneda que el arrojaba, era el premio que se llevaba, pero si caía afuera, el dinero era para el dueño del ingenioso juego, el cual estaba platicando con un compadre suyo, todo esto sucedía bajo la mirada escrutadora de Sir Ajab y Sir Baruc, que seguros estaban de que algo significativo y mágico acaecería. Ese maravilloso momento finalmente llegó; recompensando su paciencia. Cuando el señor que era el dueño del juego perdió por tercera vez consecutiva con el pequeñuelo, éste tornóse a verlo, e inmediatamente le surgió del alma una duda, que externó de esta bonita y sentida manera
Y
colocó al infante en la posición que científicamente está
diseñada para que aquello sea un negocio y no una obra de caridad.
Caminan un poco más por el pueblo y cuando deciden que es suficiente,
inician el regreso para no perder el autobus de regreso. Pero pasa el tiempo y
su transporte no aparece, esperan paciemtemente, pero eso no sirve de mucho
porque el autobus continúa sin aparecer y comienzan a aburrirse un poco
de tan prolongada espera, porque una hora y media después del horario que
les habían dicho es un tiempo considerable, que hubieran podido
aprovechar en algo más provechoso, tanto, que hasta la camiseta del aguijón
que llevaba Sir Baruc, estaba aburriendose. Pero finalmente llegó el
autobús que los llevó de regreso a Oleobuzonia, en el cual
Sir Yosolito hizo de las suyas y por
amarrar su bolsa de canguro a un poste de la puerta trasera y venir brincando
con el camión, a punto estuvo de salirse por la puerta, de no ser por la
afortunada intervención de Sir Pax que le salvó de caer al
abismo. Cuando llegan a Oleobuzonia, ni tardos ni perezosos, toman un camión
de la universalmente desconocida línea de autobuses ATBarrita que los
conduce a Abundantla en donde se unen al
festejo popular, e incluso, se unen a la antigua costumbre de circular por la
plaza, los hombres para un lado y las mujeres para el otro, para ver si pescan
novio(a). En medio de esta bervena popular se hallan, cuando Sir Oz gritó
.Así
lo hizo el bravo caballero lagarto ante tanta gente, que cuando terminaron de
hacer su convulsiones, los paseantes cercanos al evento les aplaudieron, otros
incluso gritaban ¡¡Otra, otra!!, situación que impresionó
a Cek y dijo "Sir Oz gritó en medio de un millón de gente".
Luego de ese incidente, cenan, regresan al 'País de los buzones y los ríos
de aceite' y después a Metaforópolis, para dar fin a este décimonoveno
viaje que fué fecundo en historias, pues estuvieron en la tierra de la
abundancia.